Tarjetas Online es un comparador de tarjetas de pago para quien vive en España y quiere ver crédito, débito y prepago antes de comprometerse con una entidad. No es un banco. No emite la tarjeta y no concede el crédito. La persona que elige un producto sigue con la entidad emisora, y solo el contrato de esa entidad fija la TAE, el límite y las comisiones.
Encaja si todavía no tienes claro qué familia de tarjeta necesitas. Aplazar una compra grande no se parece al cargo del supermercado en la cuenta, ni a un saldo que recargas antes de pagar. El comparador sirve para separar esas tres mecánicas antes de entregar datos a un emisor. No encaja si esperas que Tarjetas Online te abra una línea, te envíe un plástico o te pase el extracto: eso corresponde al emisor.
La oferta, en euros y en días
La oferta de este comparador muestra un importe de 100 a 10.000 € y un plazo de 7 a 3.650 días. Son las horquillas de la oferta. No son el límite que vaya a aprobar un banco con nombre, ni el calendario de una tarjeta concreta, ni una TAE. Tres mil seiscientos cincuenta días equivalen a diez años de 365 días. Siete días es la cota baja de esa misma oferta. Leer 10.000 € como dinero ya ingresado adelanta un paso que solo da el emisor, y solo si aprueba.
El crédito, en la explicación que publican Rankia y Roams, es una línea del emisor: la entidad adelanta la compra y el titular la devuelve. Rankia señala que financiar el saldo o sacar efectivo genera intereses, y que devolver el extracto de golpe a fin de mes puede no generarlos. Roams, en la guía actualizada el 8 de septiembre de 2026, describe el débito como un gasto limitado al dinero que ya está en la cuenta, y el prepago como un monedero que se recarga. Esas tres definiciones sirven para leer Tarjetas Online. El comparador junta las familias. El movimiento del dinero cambia con la familia, no con el nombre del comparador.
Qué aporta reunir las tres tarjetas
Juntar crédito, débito y prepago evita tratarlos como si fueran el mismo plástico. La oferta marca un arco de 100 a 10.000 € y de 7 a 3.650 días, útil para ver el tamaño de la horquilla antes de hablar con un emisor. No nace una deuda con Tarjetas Online: si hay obligación, el acreedor es el emisor. La TAE no es un tipo único del comparador. Aparece en el contrato, junto al límite y a las comisiones de esa entidad. Si el emisor es una entidad de crédito española, el supervisor de conducta es el Banco de España. Quien solo quiere gastar dinero propio puede quedarse en débito o en prepago, sin abrir una línea.
Lo que sigue dependiendo del emisor
La aprobación no viaja con el comparador. Un emisor puede denegar la tarjeta, recortar el límite o pedir más datos, y Tarjetas Online no recurre esa decisión. El rango de 100–10.000 € no es el techo de tu línea: el techo, si existe, lo escribe el emisor después de estudiar la solicitud. En crédito, dejar saldo vivo significa pagar el tipo del contrato. El comparador no calcula la cuota de tu extracto. El extracto, el bloqueo, el PIN y el alta en el móvil se hacen en la banca del emisor. Débito y prepago no financian una compra a plazos: quien necesita aplazar no cubre esa necesidad con un cargo inmediato ni con un monedero.
Tampoco encaja quien ya tiene una tarjeta preconcedida en su banco y solo quiere leer el papel de esa entidad. El contrato sigue siendo del banco. Quien busca una TAE con nombre de banco tiene que leer la ficha del emisor. En Tarjetas Online el precio vinculante es el que ese emisor ponga por escrito. Pagar solo una parte del extracto deja saldo al tipo del contrato. Comparar las tres familias no aprueba ninguna.
Ley 16/2011 y el Banco de España
Cuando el contrato es de crédito al consumo, la referencia es la Ley 16/2011, de 24 de junio. El artículo 1 incluye el pago aplazado, el préstamo y la apertura de crédito. El artículo 3 deja fuera, entre otros supuestos, los contratos cuyo importe total sea inferior a 200 €. La oferta de Tarjetas Online empieza en 100 €, por debajo de ese umbral, y llega a 10.000 €, por encima. El rango no es un contrato. Si el crédito que firmes queda bajo 200 €, esa ley no se aplica. Si llega a 200 € o más, puede aplicarse, salvo otra exclusión del mismo artículo, como la hipoteca o un descubierto que deba reembolsarse en un mes.
El artículo 10 obliga al prestamista a entregar, gratis y antes de que te obligues, la Información Normalizada Europea, con la TAE y un ejemplo representativo. Lo entrega quien presta. El artículo 28 da catorce días naturales para desistir ante el prestamista, sin motivos y sin penalización, y el capital dispuesto se devuelve con el interés del tipo pactado en un máximo de treinta días naturales. El artículo 30 permite reembolsar antes. Con tipo deudor fijo, la compensación no puede pasar del 1 % del importe si queda más de un año, ni del 0,5 % si no supera un año.
El Banco de España supervisa a las entidades de crédito. Un comparador que no concede crédito no sustituye a la entidad en el registro de supervisados. Antes de firmar, el nombre legal del emisor tiene que poder leerse en la información precontractual. Las entidades reportan riesgos a la Central de Información de Riesgos del Banco de España. La consulta de solvencia, cuando existe, la hace el emisor dentro de su expediente, no el comparador.
Cifras que sí publican otros comparadores
Kelisto escribe en la Visa Proyecta de ABANCA una TAE desde el 10,8 % en pago aplazado. Roams, en la tabla del 8 de septiembre de 2026, sitúa esa misma tarjeta en 0 € al año y una TAE desde el 11,85 %. Rankia dice haber analizado más de 100 tarjetas de hasta 40 entidades, y en su comparador la Tarjeta Plazo figura con una TAE del 24,45 %. Ninguna de esas cifras es la TAE de Tarjetas Online. La oferta marca 100–10.000 € y 7–3.650 días, y el contrato lo firma quien emite la tarjeta. Una tarjeta de crédito crea deuda con el emisor. Un débito carga la cuenta. Un prepago se agota con la recarga.

