Cuando el emisor aprueba, la tarjeta llega por su canal. Una vía es el plástico que entrega o envía. La otra es una tarjeta virtual en su banca o en su app, con el número que él genere. Tarjetas Online no fabrica esos datos ni lleva el seguimiento del envío.
La oferta sigue siendo la misma mientras esperas: de 100 a 10.000 € y de 7 a 3.650 días. Esas cifras no dicen en qué día llegará el plástico ni qué límite te han dado. El límite es el que el emisor escriba al aprobar, y puede quedar por debajo de lo que habías mirado en la horquilla. La TAE, si la tarjeta es de crédito, es la del contrato que acabas de firmar.
Plástico y versión virtual
El plástico lo mueve el emisor. Puede hacerlo por correo o por entrega en un punto suyo. El plazo de esa entrega no está en la oferta de 7 a 3.650 días: ese rango es la duración mostrada del producto ofertado, no un compromiso de mensajería. Si el buzón sigue vacío, la reclamación y el duplicado se piden al emisor, que es quien tiene el contrato y la dirección.
La virtual, cuando el emisor la ofrece, permite pagar antes del plástico o en su lugar. Roams la cuenta entre los formatos, junto al crédito, el débito y el prepago. Activar el plástico, el PIN y el pago en el móvil se hace en la banca del emisor. Tarjetas Online no enciende la tarjeta.
Qué sí queda cerrado al aprobar
Al aprobar, el emisor fija si hay crédito, cargo en cuenta o saldo precargado, y con qué límite. Rankia describe el revolving como un límite que baja con los cargos y se recupera con los recibos. En débito no hay línea. En prepago el tope es el saldo cargado. Guarda el contrato y, si el crédito entra en la Ley 16/2011, la Información Normalizada Europea: nombre del emisor, domicilio social y TAE del ejemplo. Si la entidad es de crédito en España, la supervisión de conducta es del Banco de España.
Si la tarjeta no aparece
Si el plástico no llega, revisa la dirección y el estado en la banca del emisor. El duplicado lo pide esa entidad. No uses un número de tarjeta que no venga del emisor del contrato. La aprobación no obliga a gastar el límite: en crédito, lo no liquidado queda como saldo; en débito resta de la cuenta; en prepago resta recarga. Los 10.000 € son el techo de la oferta, no un ingreso.

