Cuando una entidad española deniega un préstamo, rara vez explica el motivo real. Sin embargo, el análisis sigue criterios bastante estandarizados. Conocerlos convierte una solicitud a ciegas en una candidatura preparada, y en muchos casos convierte un no en un sí con seis meses de trabajo previo.
El primer filtro: ratio de endeudamiento
Es el criterio dominante. El banco suma todas tus cuotas mensuales de deuda —incluida la del préstamo que solicitas— y las divide entre tus ingresos netos. La referencia habitual del sector, alineada con las recomendaciones de prudencia del Banco de España, sitúa el límite en torno al 35% de los ingresos netos.
Con unos ingresos netos de 2.200 euros mensuales, el conjunto de cuotas no debería superar unos 770 euros. Si ya pagas 400 euros de coche y tarjetas, tu margen para una hipoteca es reducido, por mucho que ganes bien.
Consecuencia práctica: cancelar un préstamo pequeño antes de solicitar uno grande puede aumentar tu capacidad de financiación muy por encima del importe cancelado.
El segundo filtro: CIRBE y ficheros de morosidad
La CIRBE del Banco de España recoge los riesgos que las entidades declaran sobre cada titular a partir de determinado importe. No es un fichero de morosos: refleja cuánto debes y a quién. Un endeudamiento elevado en CIRBE reduce el importe que te concederán.
Los ficheros de solvencia —ASNEF, Badexcug, RAI— sí registran impagos, y su efecto es casi eliminatorio en banca tradicional. Consulta ambos antes de solicitar: puedes pedir tu informe CIRBE en la sede electrónica del Banco de España con certificado digital o Cl@ve.
El tercer filtro: estabilidad y origen de los ingresos
El banco valora la previsibilidad más que la cuantía. Un contrato indefinido con dos años de antigüedad puntúa mejor que un salario superior con contratos encadenados. Para autónomos se exigen normalmente dos ejercicios de declaraciones y coherencia con los movimientos bancarios.
Los ingresos no salariales —alquileres, pensiones, prestaciones— se computan con criterios distintos y a veces con ponderaciones. Si una parte relevante de tus ingresos es variable, documenta su recurrencia con al menos veinticuatro meses de histórico.
Qué muestran tus movimientos bancarios
Los últimos tres a seis meses de extractos cuentan una historia. El analista busca señales concretas:
- Descubiertos o devoluciones de recibos: bandera roja inmediata.
- Ingresos regulares y coherentes con lo declarado.
- Capacidad de ahorro, aunque sea pequeña: demuestra margen real.
- Cargos recurrentes de casas de apuestas o de múltiples microcréditos: penalizan con fuerza.
- Transferencias frecuentes a terceros sin explicación.
Limpiar estos indicadores durante los seis meses previos a la solicitud es probablemente la acción con mayor impacto y menor coste que puedes emprender.
La vinculación: qué es negociable
Las entidades ofrecen bonificaciones de tipo por domiciliar nómina, contratar seguros, usar tarjetas o aportar a planes de pensiones. La Ley 5/2019 prohíbe las ventas vinculadas obligatorias en crédito inmobiliario, salvo excepciones, pero permite las ventas combinadas con bonificación.
La clave es calcular si la bonificación compensa. Un seguro de vida del banco puede costar bastante más que uno contratado por libre, y esa diferencia puede superar el ahorro de la bonificación en el tipo. Pide siempre la oferta con y sin productos vinculados y compara la TAE de ambas.
Documentación que conviene tener lista
- DNI o NIE en vigor.
- Últimas nóminas y contrato de trabajo, o declaraciones y modelos trimestrales si eres autónomo.
- Última declaración de la Renta.
- Extractos bancarios de los últimos seis meses.
- Recibos de préstamos vigentes y, en su caso, escrituras de propiedades.
- Vida laboral actualizada.
Presentar la documentación completa desde el inicio acelera el proceso y transmite solvencia. Los expedientes que se completan a trozos reciben más objeciones.
Plan de seis meses para mejorar tu perfil
- Mes 1: pide tu informe CIRBE y consulta ASNEF y Badexcug. Corrige cualquier error.
- Meses 1 a 3: cancela los préstamos pequeños y cierra tarjetas que no uses. Elimina descubiertos.
- Meses 3 a 5: genera ahorro visible y constante, aunque sea modesto. Concentra la operativa en una sola entidad.
- Mes 6: reúne la documentación y solicita en dos o tres entidades en un plazo corto, no a lo largo de meses.
Si te deniegan
Pregunta el motivo por escrito y solicita la información sobre la consulta de ficheros que fundamentó la decisión: tienes derecho a conocer si la denegación se basó en datos de un fichero de solvencia y a cuál se consultó. Con ese dato puedes corregir el problema en lugar de repetir solicitudes. Y evita encadenar peticiones en muchas entidades: cada una deja rastro y el patrón se interpreta como urgencia de liquidez.
Qué hacer durante los tres meses previos
Casi todo lo que mejora una solicitud se prepara antes, no durante. Cancela formalmente las tarjetas y líneas que no utilizas, porque el límite disponible computa aunque no lo uses. Liquida los pequeños aplazamientos de compras, que suman poco en euros pero mucho en número de operaciones abiertas. Evita descubiertos en la cuenta donde se domicilian los ingresos: el analista mira precisamente ese extracto.
Comprueba también que tus datos personales están actualizados en la entidad y que no figuras por error en ningún fichero de solvencia. Con ese trabajo previo, la misma persona con los mismos ingresos puede pasar de una denegación a una oferta con mejor tipo, simplemente porque su fotografía financiera es más limpia el día de la consulta.
